Marruecos

Marrakech en 3 días

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Conocida como la «Ciudad Rosa» por el color de los edificios de la Medina, es la capital de Marruecos y la tercera ciudad más importante del país.

La cercanía y los vuelos de bajo coste hacen que cada vez éste sea más elegido como destino de vacaciones para los españoles.

En nuestro viaje a Marrakech estuvimos tres días visitando la ciudad y 2 de excursión por el desierto.

 

Llegada a Marrakech

Necesario para viajar a Marruecos:
Para entrar al país, los ciudadanos de la Unión Europea necesitan un pasaporte en regla con validez de al menos 3 meses después de la fecha de llegada. Pero no se necesita visado siempre que la estancia no sea superior a 3 meses.

Llegamos en avión al aeropuerto Marrakech-Menara, un aeropuerto que ha sido ampliado recientemente en respuesta al creciente tráfico aéreo. Se encuentra a menos de 10 minutos en coche del centro de la ciudad.

Aeropuerto Marrakech-Menara

 

Para ir del aeropuerto al centro de la ciudad tienes varias opciones:

  • Autobús: Esta es la opción más barata y la más liosa. El autobús 19 sale del aeropuerto, cuesta 30 dirhams y tiene una parada oficial: la Plaza Jemaa el Fna, pero puedes ver por dónde va a pasar y hablar con el conductor para que te deje cerca de tu alojamiento.
  • Taxi: La opción más recomendable, los encontraréis justo al salir del aeropuerto, en el aparcamiento de la terminal de llegadas.  Así podréis enseñarle la dirección de vuestro hotel o riad y que os lleven directamente. Tened en cuenta que la mayoría de los riads se encuentran escondiddos en pequeños callejones, y la primera vez no llegaréis sin ayuda o preguntar. Normalmente los taxis en Marrakech no ponen los taxímetros y funcionan fijando el precio con el cliente antes de iniciar la carrera. Si optáis por esta opción intentad que el precio fijado para ir al centro de la ciudad no supere los 100 Dh. Tened en cuenta que la carrera debería costar unos 30 Dh.
  • Alquilar un coche: Si vais a estar varios días recorriendo el país es una opción, aunque tened en cuenta que el tráfico dentro de Merrakech es un caos. Si os alojáis en el interior de la menara deberíais olvidad esta opción, o por lo menos pensadlo dos veces.
  • Transfer al hotel/riad en vehículo privado: Hay numerosas empresas que organizan los traslados del aeropuerto a los hoteles o riads. De hecho, al reservar la estancia lo más probable es que os pregunten si queréis contratarlo, supuestamente a mejor precio. La opción es más cara que la del taxi, pero te ahorras la preocupación de saber si te intenta timar al dar vueltas para encontrar el riad.

Nosotros escogimos esta última. No teníamos ganas de buscarnos la vida nada más llegar ni sabíamos muy bien qué nos encontraríamos, así que por 15€ reservamos el transfer directamente con nuestro Riad, de modo que cuando llegáramos ya estarían esperándonos con un cartel con nuestros nombres para llevarnos a nuestro alojamiento.

El problema fue que cuando llegamos había muchos conductores con el nombre de la gente a recoger, pero el nuestro no. Al dar vueltas por allí buscando a nuestro chófer, otros que habían por allí nos preguntaban si queríamos que nos llevaran, pero ya lo habíamos reservado y no íbamos a pagarlo dos veces. Al final tuvimos que llamar al riad, y ellos se encargaron de llamar al chófer, que se había ido a tomar un té mientras esperaba y se le había ido el santo al cielo. Si os pasa algo así no os preocupéis, la vida allí se toma con más calma que aquí.

 

Nuestro alojamiento: Riad Alboraq

En primer lugar hay que explicar que los riads son antiguos palacios y casas marroquíes en la medina con un patio central convertidos en pequeños hoteles con entre cuatro y veinte habitaciones. Suelen tener una fuente o piscina en el patio y el servicio es bueno, de carácter familiar, y atento. Para nosotros la mejor opción para alojarte en el centro de Marrakech.

Teníamos en mente reservar el Riad Jasmine, pero si no lo haces con mucha antelación es imposible. Al final reservamos en el Riad Alboraq, a través de booking. Y la verdad es que la estancia fue genial.

Michèle, la dueña. fue muy amable y atenta, al igual que el personal. Aparte del transfer desde el aeropuerto también nos dieron la opción de reservar alguna cena o comida. Había que decirlo con antelación, ya que en la cocina compran los alimentos en función de lo que vayan a comcinar, y como ya hemos dicho, este tipo de alojamiento es para pocos huéspedes.

La entrada al riad era a través de un estrecho callejón, por el que se llegaba a una puerta de hierro sin ningún cartel, y tras abrirla pasabas a otro aún más estrecho y techado en el que en un lado, junto a una puerta se leía: Riad Alboraq. Bastante escondido, la verdad, y que si no llega a ser por el chófer que nos llevó nunca hubiéramos encontrado. Esto es lo que tiene esta ciudad, todos los riads están escondidos en pequeños callejones de la Medina.

Acceso al riad

Una vez dentro todo cambia, los callejones dan paso a lujosos patios en calma, donde no se escuchan los ruidos del tráfico y la gente de la ciudad, y donde destacan el agua y la vegetación.

La habitación estaba bien, no era muy grande, pero era cómoda, y lo mejor era el baño, decorado de estilo árabe.

El agua de la piscina estaba bastante fresca, pero aún así la probamos. En la ciudad hacía mucho calor, pero con sólo al entrar al patio del riad parecía que se te pasaba.

En la parte de arriba había una terraza con hamacas y mesas. Si querías el desayuno te lo podían servir allí, desde donde se tienen vistas del laberinto de calles de la Medina, con los minaretes de las mezquitas sobresaliendo entre el resto de terrazas y tejados.

 

 

Recordad, que si buscáis vuestro riad a través de Booking podéis usar nuestro enlace y os ahorraréis 15€, que os abonarán una vez hayáis vuelto de vuestro viaje.

 

Zocos

La mitad norte de la Medina está ocupada en su mayor parte por los zocos: mercados tradicionales de las ciudades árabes, que se organizan por gremios en distintas calles.

Están formados por miles de pequeñas calles que parecen que conforman laberintos, por lo que sentiréis que os perdéis, pero no hay que preocuparse, pues al final, casi siempre desembocan en la Plaza Jemaa el Fna.

La visita a los zocos es una de las experiencias imprescindibles si visitas Marrakech. A la hora de comprar recordad siempre que aquí se regatea y mucho, al final pagaréis bastante menos del primer precio que os digan.

En los zocos encontraréis gran cantidad de babuchas, ropa, marroquinería, joyas, alfombras, faroles de latón… Y lo mejor es ir visitándolos por vuestra cuenta, evitando seguir a los espontáneos que se ofrezcan a llevaros a dar una vuelta por allí «gratis» puesto que seguro terminaréis en alguna tienda para comprarles algo por mayor precio que en las calles del zoco.

 

Los principales zocos son los siguientes: Rue Semarine, principal calle de acceso a los zocos desde Jemma el Fna; Souk des Babouches, en el que se venden únicamente babuchas de cuero de colores acabadas en punta; Souk des Tapis, el zoco de las alfombras; Souk des Teinturiers, de tintoreros, donde encontraréis madejas de lana recién teñidas colgadas en cuerdas por las alturas; Souk el Bab Salaam, zoco cubierto que suministra desde especias hasta aves.

Nosotros pasamos muchísimas veces por los zocos, ya que se encontraban a mitad de camino entre nuestro riad y el centro de la Medina. Al final pasábamos sin mirar los puestos y casi sin hablar entre nosotros, pues los vendedores pueden resultar muy pesados, llamándote e invitándote a entrar en sus puestos mientras avanzas por el zoco. Al vernos nos hablaban en español, y si no les hacíamos caso seguían probando en italiano, francés, inglés…

Plaza Jemaa el Fna

Es la zona más importante de la Medina y la principal plaza de la ciudad, donde transcurre gran parte de la vida pública y donde observaréis un gran cambio si la visitáis de día o de noche.

El nombre de la plaza: Asamblea de los Muertos, hace referencia a los tiempos en que en esta plaza se mostraban las cabezas de los criminales ejecutados. Hoy día el espectáculo es bastante diferente.

La plaza de día

Por el día encontraréis multitud de encantadores de serpientes, sacamuelas, adivinas, acróbatas, puestos de zumos y frutas…

Si echáis fotos tendréis que pagarles u os perseguirán hasta que os hayan visto borrar la foto de la cámara o el móvil.

La plaza está rodeada de gran número de cafés y restaurantes, en los que merece la pena tomar algo sólo por las vistas de la plaza desde arriba. El más famoso de todos es el Café de France.

Nosotros nos tomamos un cóctel sin alcohol una de las veces en Zeitoun Café y otro día un té en el Café de France.

Vista de la plaza desde el Café de France

La plaza de noche

Por la noche la plaza cambia radicalmente. Los corrillos de turistas alrededor de encantadores de serpientes dan paso a decenas de puestos de comida en el lado este de la plaza.

Todo se convierte en un gran restaurante al aire libre con grandes mesas y bancos, bajo un gran manto de humo que sale de las parrillas de todos los puestos.

En estos puestos hay gran variedad de comida, y cenar allí puede salir muy económico. Lo mejor es encontrar un hueco en alguno que os guste la pinta de la comida, pues la tienen puesta en los mostradores y elegir lo que queréis tomar, pues si os dejáis aconsejar os pondrán multitud de platos y la cena os saldrá igual de cara que en un restaurante.

Puestos de comida en la plaza

Si por el contrario, preferís cenar en la terraza de alguno de los restaurantes que bordean la plaza tendréis unas estupendas vistas de la misma, y de la caótica actividad que en ella se desarrolla.

Lo mejor: optar por las dos opciones, pues por esta plaza pasaréis casi todos los días que estéis en Marrakech. Nosotros cenamos una noche en los puestos y otra en la terraza de L’Ancien Café, con una de las mejores vistas a la plaza desde su terraza.

Cenando en los puestos

Vistas de la plaza desde la terraza de L’Ancien Café

 

 

Mezquita Koutoubia

Al contrario que en otros países árabes, aquí no podréis visitar ninguna mezquita por dentro, pues sólo está permitido el acceso a los musulmanes.

Alrededores de la mezquita

Esta mezquita, concretamente su alminar, es el emblema de la ciudad y tiene 77 metros de altura. Es el principal centro de culto, además de uno de los edificios más antiguos de Marrakech, del siglo XII. El alminar estaba revestido de azulejos y estucados, pero actualmente sólo conserva dos estrechas bandas de cerámica azul. El arquitecto del alminar proyectó también la Giralda de Sevilla y la torre Hassan en Rabat.

Al igual que la Giralda de Sevilla, este alminar en su interior no tiene escaleras, sino una rampa para poder subir hasta arriba a caballo. Desde el alminar se llama a la oración cinco veces al día.

Vistas del alminar desde el jardín de la Koutoubia

El Protectorado Francés decretó que ninguna construcción de la Medina podía superar la altura de una palmera y que ningún edificio de la Ville Nouvelle (zona nueva) debía elevarse más alto que el alminar de la Koutoubia. Este ley sigue actualmente en vigor.

Junto a la Koutoubia encontramos las ruinas de otra mezquita de la misma época. Podemos ver las columnas de la sala de oración.

Vistas de las ruinas con la Koutoubia al fondo

Vista nocturna desde el Parc Lalla Hasna

 

Tumbas Saadíes

Este mausoleo es uno de los sitios más visitados de Marrakech. Alberga 66 tumbas reales (entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII).

El complejo no es de gran tamaño pero destaca por su decoración mediante maderas de cedro tallada, estucados y azulejos policromados. Las tumbas ocupan los tres panteones principales dispuestos en torno a un pequeño jardín en el que se encuentran más de 100 tumbas de niños, guardias y sirvientes.

 

Se entra a través de un estrechísimo callejón, que desemboca en este bello jardín, plagado de árboles, rosales, y gatos.

 

En la sala principal, de las Doce Columnas, se encuentran las tumbas del sultán Ahmed el Mansour (el creador) y de toda su familia. Esta sala es la más bonita, y la que veréis publicada siempre que se hable de estas tumbas. Las tumbas se realizaron con mármol de Carrara y la estela con madera de cedro tallada y estucada.

Aparte de la sala de las Doce Columnas también encontraréis la sala de oraciones, que alberga varias tumbas, y la Cámara principal, situada en el centro del jardín, de estilo andaluz.

Recomendamos ir a primera hora de la mañana, o a última de la tarde, ya que el lugar es pequeño y siempre está lleno de gente.

Horario: Todos los días de 8:30 – 11:45 y de 14:30 – 17:00

Precio de la entrada: 10Dh

Palacio Bahía

Este palacio es un comlpejo con más de 8 hectáreas de extensión en las que se ubican 150 habitaciones que dan a distintos patios o jardines.

Construido en 1890 por un poderoso gran visir, para sus cuatro esposas y concubinas, para ser el palacio más impresionante de todos los tiempos. Todas las estancias están lujosamente decoradas con alicatados zellij, estucos y madera de cedro. Tras la muerte del visir el sultán ordenó el saqueo del palacio por lo que las habitaciones las encontramos vacías y sólo podremos ver los techos de cada una bellamente decorados.

 

Horario: de sábado a jueves: de 8:45 – 11: 45 y de 14:45 – 17:45 / viernes: de 8:45 – 11:30 y de 15:00 – 17:45

Precio de la entrada: 10Dh

Palacio el Badi

Este palacio fue construido por el sultán Ahmed el Mansour (el que está enterrado junto a su familia en las Tumbas Saadíes) a finales del siglo XVI tras ganar a los portugueses en la Batalla de los Tres Reyes. Las riquezas obtenidas tras la victoria (por los rescates de los prisioneros de guerra) y tras las posteriores campañas en Mali se invirtieron en la construcción del palacio, del que según los historiadores era uno de los palacios más majestuosos, con más de 300 habitaciones con paredes y techos decorados con oro, turquesas y cristal.

Sólo un siglo después el sultán Moulay trasladó la capital a Mequinez, y expolió por completo este palacio. Por lo que hoy sólo podemos ver las ruinas de ladrillo, sobre las que encontraréis multitud de nidos de cigüeñas.

La garita daba acceso al palacio mediante un estrecho corredor entre dos muros altos. Actualmente se accede a través de un hueco en la muralla del palacio que da directamente al patio del palacio.

En el patio central se encuentran 5 estanques y 4 jardines con naranjos. Este patio esta flanqueado por las ruinas de 50 columnas que formarían pabellones e verano.

Dentro de este palacio, en una sala para la que se enesitada sacar entrada aparte, muestra el antiguo Almimbar (púlpito) de la mezquita Koutoubia, del siglo XII.

Las mejores vistas del palacio se obtienen subiendo a la azotea de la torre noreste, la única que torre del palacio que se conserva intacta.

Este palacio no tiene ninguna sombra, por lo que es recomendable visitarlo en las horas de menos calor y llevar agua.

Horario: de 8:45 – 11:45 y de 14:30 – 17:45

Precio de la entrada: 10Dh

Precio para acceder al Almimbar: 10Dh adicionales

La Mamounia

Este antiguo palacio del siglo XIX para el príncipe heredero de Marruecos se convirtió en un lujoso hotel por los franceses en 1923.

Ocupa 7 hectáreas de magníficos jardines con caminos entre parterres que llevan a diversos estanques entre las murallas de la ciudad.

Este es uno de los hoteles más legendarios del mundo, en él se han alojado personalidades como Sean Connery, Will Smith, Kate Wislet, Bill Clinton, Alfred Hitchcock (del que se dice que se inspiró para la película Los Pájaros tras un ataque de unos pinzones en el balcón de su habitación), Catherine Deneuve, P. Diddy, o Winston Churchill, que da nombre a la más lujosa suite del hotel, en la que hay diversos efectos personales suyos. También se rodaron aquí escenas de la película El hombre que sabía demasiado, de Hitchcock.

En el hotel hay varias obras de Winston Churchill (pintaba por las tardes) y el techo del hall es obra del artista Majorelle, ya que Churchill lo conoció aquí y convenció a la dirección de que le encargaran un mural.

 

Alojarse aquí debe ser increíble, pero para los que no tenemos esa suerte, podemos visitar el hall y los jardines, siempre que se visite bien vestido (de lo contrario no os permitirán el acceso).

 

Jardines de Menara

Estos jardines islámicos con árboles frutales, un gran estanque que sirve para regar los miles de olivos, y un pabellón, son los más conocidos de Marrakech.

Más que unos jardines parece huertos de olivos que rodean el gran estanque, y que están repletos de familias enteran que van allí a pasar el día y a comer bajo la sombra de los árboles.

Desde el estanque se tiene una de las mejores fotos de los jardines: con el pabellón reflejado en el agua, y en días con el cielo claro y sin contaminación en la atmósfera con las montañas del Atlas tras éste.

Estos jardines están bastante retirados de la Menara están a unos 5 km. desde la plaza Jemaa el Fna, por lo que tardaréis un buen rato andando bajo el sol. Es recomendable ir en taxi o autobús.

Nosotros nos envalentonamos, fuimos andando, pero a la vuelta no se nos ocurrió repetir la experiencia. Eso sí, aprovechamos para comer en un moderno centro comercial a mitad de camino, en la Av. Prince Moulay Rachid.

Horario: de 5:00 – 18:30

Precio de la entrada: Gratis. Sólo hay que pagar para acceder al pabellón junto al estanque

Jardines Majorelle

Estos jardines fueron creados en 1924 por el artista francés expatriado Jacques Majorelle, que se asentó en Marrakech en 1919. Más tarde los abrió al público, y en 1980 fueron rescatados por Yves Saint-Laurent tras varios años abandonados después de la muerte del artista.

Estos preciosos jardines albergan numerosas plantas, como cactus, palmeras, bambú, arbustos de buganvilla fucsia y morada, nenúfares… estanques y fuentes.

El jardín y el estudio del artista están pintados en un intenso tono azul cobalto, conocido como azul Majorelle, y actualmente acoge el Museo de Arte Islámico.

Dentro de los jardines también se encuentra la galería LOVE, en las que se exponen los carteles que se envían a amigos y clientes de Yves Saint-Laurent para felicitar el año nuevo.

Los jardines se encuentran fuera de la Medina, en la Ville Nouvelle, por que que hay un buen paseo hasta llegar a ellos.

Debido a la cantidad de turistas que visitan estos jardines conviene visitarlo temprano.

Horario:

De octubre a mayo: 8:00 – 17:30

De junio a septiembre: 8:00 – 18:00

Durante el Ramadán: 9:00 – 17:00

Precio de la entrada: Jardín: 30 Dh / Museo: 15 Dh adicionales

Madraza Ben Yusuf

Una madraza es un centro de estudios superiores del Corán. Este en particular fue la más importante y grande de Marruecos, y en sus 130 celdas se alojaron hasta 900 estudiantes provenientes de diversos países musulmanes, hasta que cerró en la década de 1960.

patio de acceso a celdas

Fue construida en el siglo XIV y reconstruida en 1565 por el sultán Sadí Mulay Abdallah.

En su interior destaca el patio principal, porticado en dos de sus lados, una sala de oraciones al fondo, y una enorme fuente de las abluciones tallada con motivos de estilo andalusí, al igual que todas las superficies del patio, que en su parte inferior presentan un alicatado zellij con estrellas de 8 puntas.

La sala de oraciones tiene una cúpula octogonal de madera sobre columnas de mármol.

Horario:

De abril a septiembre: 9:00 – 19:00

De octubre a mayo: 9:00 – 18:00

Excepto en fiestas religiosas

Precio de la entrada: 20 Dh

Museo de Marrakech

El museo se encuentra ubicado en en antiguo palacio. En el interior se exponen cerámicas, armas, alfombras y otros objetos tradicionales.

Lo mejor del museo sin embargo, es el propio palacio, del que destacamos el patio central cubierto, y las salas alrededor del mismo.

El hamman, al que se accede bajando unas estrechas escaleras se ha convertido en una original sala de exposiciones.

Horario: de 9:00 – 18:30

Precio de la entrada: 50 Dh

Nuestra experiencia

Dicen de Marrakech que es una ciudad que amas u odias, y esto se debe principalmente a lo distinta que resulta a las ciudades occidentales.

La ciudad es bastante bonita, el color de los edificios hacen que se llame la ciudad rosa, y la gente volcada con los turistas, en muchas ocasiones demasiado, por lo que al final se hacen pesados, y atravesar los zocos acaba convirtiéndose en una carrera de obstáculos.

La comida es bastante buena, ya comas en un buen restaurante, o un puesto en la calle, seguro que os gustan los intensos sabores de su gastronomía. Los principales platos son el tajín y el cuscús, así como el té verde y las pastas de almendra.

La Medina es la parte más antigua de la ciudad, y en la que pasamos la mayor parte del tiempo. Perderse por sus laberínticas calles es toda una aventura, y aunque a veces parezca que te estás adentrándote en lugares prohibidos, la verdad es que en ningún momento sientes miedo, ya que la ciudad es bastante segura.

Vida nocturna: En caso de que vayáis buscando fiesta por la noche debéis ir a la parte nueva de la ciudad, ya que en la Medina los sitios no sirven bebidas alcohólicas (recordad que se trata de un país musulmán) y cierran bastante pronto. En los hoteles sí que os servirán alcohol.

Tres días son suficientes para disfrutar de la ciudad con tranquilidad.

Y no olvidéis llevar la cámara con la batería cargada, pues en cualquier rincón de la ciudad encontraréis inspiración para echar miles de fotos.

 

¿Habéis estado en Marrakech?

Contadnos cuáles fueron los lugares que más os impactaron y lo que más os gustó de esta ciudad.

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DIARIO DE DOS MALETAS
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¡Bienvenidos a nuestro blog! Somos Andrea y Peter, una pareja de viajeros murcianos. Hace unos años empezamos a viajar, y cuanto más viajamos, más ganas tenemos de seguir descubriendo nuevos destinos. Así que aquí estamos, aterrizando de un viaje y pensando en el siguiente. Nos encanta viajar, la fotografía, la gastronomía, vivir aventuras y perdernos en sitios desconocidos, cuanto más lejos, casi que mejor... Y desde hace un tiempo pensamos en compartir todas esas aventuras con vosotros.

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