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Finde en Córdoba

Andalucía nos gusta, bueno, nos encanta, así que el fin de semana que pasamos en Córdoba no iba a ser menos.

En esta escapada tenemos que decir que no fuimos solos, era un finde familiar con los padres de Peter. Cogimos el coche el viernes por la tarde y el viaje se hizo más largo de lo esperado: después de pasar la zona de Granada empezó a cambiar el tiempo y cada vez había más y más niebla, hasta que llegó un punto en que no veíamos a más de cuatro o cinco metros del coche, y como ya era tarde y no había tráfico no nos podíamos ni guiar por las luces de otros coches, con lo que el viaje se hizo bastante más pesado de lo que habíamos previsto, pero al final llegamos sanos y salvos.

Una vez entramos en la ciudad la niebla era mucho menos densa y ya podíamos conducir con normalidad, lo que no impidió que nos perdiéramos un poco y tuviéramos que dar algún rodeo para poder llegar al hotel, ya que estaba muy céntrico, en la zona de la judería, y por ahí las calles no son amplias avenidas, sino sinuosas callejuelas.

Después de tantas horas de coche llegábamos con ganas de estirar las piernas, asi que nos fuimos a recorrer el centro mientras buscábamos un sitio para cenar. QUe en Andalucía se come bien es algo bien sabido por todos, así que nos fuimos a un bar de tapas que tenía buena pinta y repusimos fuerzas para seguir paseando por la noche (de todo esto no tenemos casi fotos, porque con la niebla que había y la cámara que llevábamos era imposible sacar algo decente).

A la mañana siguiente lo primero que hicimos fue dar una vuelta por la judería y visitar la Mezquita, que teníamos a menos de un par de minutos andando desde el hotel. La entrada al patio es gratuita y es una zona, que por lo menos por la mañana temprano no está demasiado llena de gente, a pesar de que todo el mundo se queda un rato allí entre fuentes y naranjos. De ahí entramos al interior, donde nos impresionó tanto la parte de mezquita con todos los famosos arcos mudéjares como por la catedral renacentista que hay en el interior.

Patio de los Naranjos, en la Mezquita de Córdoba

Minarete de la MEzquita de Córdoba

Puerta de San Esteban

Interior de la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora

Interior de la Mezquita de Córdoba

Al rodear la mezquita se llega al Arco del Triunfo, al que se puede subir por muy poco dinero, y desde el que se tienen unas espectaculares vistas del puente romano.

Vistas desde el Arco del Triunfo

Vistas desde el Arco del Triunfo

Al bajar cruzamos el puente para observar la ciudad desde la otra ribera del río, al igual que hacía todo el mundo, pues el puente estaba lleno de gente y nos cruzamos incluso con una manifestación. Tras esto volvimos a cruzar para comer. Fuimos a “El Caballo Rojo”, un restaurante que nos habían recomendado y en el que comimos superbien, eso sí, el precio no se puede considerar para nada low cost, pero cuando uno viaja con los padres pasan estas cosas, asi que muchas gracias!

Entrada del Restaurante El caballo Rojo

Por la tarde fuimos al Alcázar de los Reyes Cristianos, otro de los imprescindibles lugares que visitar en Córdoba.

Pasamos un buen rato visitando el edificio y los jardines, siendo esto último lo que más nos gustó.

Jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos

Jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos

Momento romántico en los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos

En la plaza que hay junto al alcázar había varias calesas y decidimos subirnos en una para poder recorrer en menos tiempo las zonas que estaban más alejadas, y hacernos una idea de toda la parte antigua de la ciudad. Cabe decir, que esto tampoco es barato: todo lo que suena a atracción para turistas es caro, pero seguían pagando los padres. Pasamos por toda la judería, la iglesia de Santa Marina, el Cristo de Los Faroles, el templo romano, y la Plaza del Potro entre otros lugares.

Nos gusta patear las ciudades de arriba a abajo, pero ir sentados mientras das una vuelta con el fresco de la tarde también es una buena opción.

Tras el paseo, y puesto que ya era tarde nos fuimos al hotel a cambiarnos, luego a cenar, a tomar unos tés morunos, y de ahí de copas a Sojo Ribera, un lugar junto al río con fiesta en la azotea y con unas vistas espectaculares.

Al día siguiente fuimos a visitar el Palacio de Viana, uno de los más bonitos de toda la ciudad, cuyo principal atractivo son sus cuidados patios llenos de vegetación.

Palacio de Viana

Patio interior del Palacio de Viana

Patio interior del Palacio de Viana

Patio interior del Palacio de Viana

Patio interior del Palacio de Viana

Al salir del palacio teníamos cuerpo de aperitivo, y no nos podíamos ir de Córdoba sin probar la famosa tortilla de la Taberna de Santos, de la que tanto nos habían hablado. Es un típico bar andaluz, situado frente al lateral de la mezquita cuya especialidad es la tortilla, la más grande de toda la ciudad, y diríamos que del mundo (con hasta 14 cm de gruesa). Como dentro no había sitio pedimos dentro y sacamos la bebida, la tortilla y el salmorejo para comer apoyados en la muralla de la mezquita.

No debéis dejar de ir a este sitio a comer, en serio.

Comiendo en la muralla de la Mezquita

Visitando Medina Azahara

Tras dejar el hotel, y antes de volver a casa, decidimos visitar Medina Azahara, un yacimiento arqueológico a las afueras de la ciudad, a unos 20 minutos en coche.

Al llegar vas a un centro de visitantes, donde sacas la entrada, y antes de comenzar la visita te ponen un vídeo sobre la ciudad, que sirve para explicar cómo era, pero innecesario desde nuestro punto de vista.

Tras esto, subes en autobús hasta el yacimiento, donde la visita es guiada y se hace en pequeños grupos.

Medina Azahara

Medina Azahara

Medina Azahara

Nuestros consejos

Córdoba no es una ciudad muy grande, pero aún así merece la pena alojarte en el centro, o más que en el centro en el barrio de la judería.

Nosotros elegimos la Hospedería del Atalia, sin duda muy bien situada, y con un encanto especial, con ambiente familiar, y habitaciones buenas y limpias. En la terraza hay varias mesas, en las que sentarte a tomarte algo y desde donde tienes vistas al minarete de la Mezquita.

Hospedería del Atalia

Patio de la entrada de la Hospedería del Atalia

Lo mejor que hacer en Córdoba es pasear, recorrer la judería, y comer: flamenquines, salmorejo, tapas… y beber vino fino, mucho vino.

En esta ciudad llena de patios se organiza un concurso una vez al año. La próxima vez que volvamos intentaremos que coincida con la fecha para poder visitarlos.

Esta es sólo nuestra experiencia de un fin de semana en Córdoba.

¿Cuáles son vuestros sitios favoritos de la ciudad? ¿Qué más recomendaríais? Dejad vuestros comentarios abajo.

 

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DIARIO DE DOS MALETAS
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¡Bienvenidos a nuestro blog! Somos Andrea y Peter, una pareja de viajeros murcianos. Hace unos años empezamos a viajar, y cuanto más viajamos, más ganas tenemos de seguir descubriendo nuevos destinos. Así que aquí estamos, aterrizando de un viaje y pensando en el siguiente. Nos encanta viajar, la fotografía, la gastronomía, vivir aventuras y perdernos en sitios desconocidos, cuanto más lejos, casi que mejor... Y desde hace un tiempo pensamos en compartir todas esas aventuras con vosotros.