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Diario de una escapada de fin de semana a Barcelona

El finde que fuimos a Barcelona, fue con motivo del cumpleaños de Andrea. Después de tantos años, se hace difícil pensar en regalos originales y que hagan ilusión, además somos de los que pensamos que bien vale un buen viaje o experiencia a cualquier otra cosa material.

Llegamos en tren el sábado por la mañana, y tras llegar al hotel y dejar las cosas nos fuimos corriendo a pasear por la Rambla y a buscar algún sitio donde comer. Algo rápido, pues de lo que teníamos ganas era de verlo todo, y ya por la noche sí cenaríamos en plan relajado.

Lo primero que hicimos fue entrar en la Casa Batlló. Barcelona y la arquitectura de Gaudí siempre van de la mano, y visitar la ciudad significa empaparte de arte y de uno de los mejores ejemplos de arquitectura modernista del mundo. Así que aunque había que pagar entrada para todos los edificios que visitamos no nos lo pensamos. Hay veces que interesa más vivir el ambiente de la calle y no estar entrando en todos lo sitios, pero en este caso merece la pena. Sí, cuando viajas con un arquitecto te toca soportar horas y horas de ver edificios. Lo que más nos gustó del edificio fue el patio interior, el mobiliario original que estaba expuesto, y la cubierta, donde se puede observar el tejado con las tejas simulando la piel de un dragón.

Casa Batlló

De ahí nos fuimos a la Casa Milá, conocida como “La Pedrera”, en la que tuvimos mala suerte, toda la fachada estaba cubierta debido a que la estaban restaurando pero ahora mismo ya está totalmente visible y restaurada.

Casa Milá

Desde ahí nos fuimos paseando por todo el casco antiguo de la ciudad, visitando el mercado de La Boquería, la catedral, la iglesia de Santa María del Mar, y callejeando hasta llegar al Parc de la Ciutadella. Si hay algo que nos gusta de las grandes ciudades son sus grandes parques, podemos pasar horas paseando, tirados en el césped, haciendo un picnic… y aquí no iba a ser menos, así que media tarde la pasamos aquí, y ya cuando empezaba a anochecer decidimos que era hora de irnos a buscar un buen sitio para cenar.

Mercado La Boquería

Catedral de Barcelona

 

Parc de la Ciutadella

Arc de Triomf

A la mañana siguiente nos pegamos un buen madrugón para estar a la hora en que abrían en el Parc Güell, teniendo en cuenta que es uno de los sitios más visitados por turistas de la ciudad no nos apetecía estar entre grupos y grupos de turistas. Así que madrugamos, bajamos a coger fuerzas con el desayuno buffet del hotel y salimos.

Para llegar al parque cogimos el metro hasta Lesseps y luego fuimos andando hasta la entrada al parque. Aunque es una zona con bastante pendiente hay escaleras mecánicas, lo que hace que sea mucho más fácil llegar.

Parque Güell

Parque Güell

Parque Güell

Parque Güell

De allí nos fuimos a Montjuic, donde estuvimos viendo las fuentes mientras subíamos las interminables escaleras, y antes de eso hicimos otra parada para visitar el Pabellón de Barcelona de Mies Van der Rohe, parada imprescindible para arquitectos, y quizás no tanto para el resto de la gente, aunque aún así el edificio es genial.

Montjuic, Barcelona

Pabellón de Barcelona

A la hora de comer optamos por lo más fácil, era junio, las 2 y pico, hacía muchísimo calor, y estábamos lejos del centro, así que fuimos al centro comercial que hay allí enfrente, emplazado en una antigua plaza de toros.

Una vez descansados cogimos el metro rumbo a la Sagrada Familia, para la que no habíamos sacado entrada anticipada pero no tuvimos que hacer demasiado tiempo cola, tuvimos suerte, porque no siempre es así. Una vez dentro seguimos flipando con la obra de Gaudí. Es la iglesia más original que hemos visto en nuestra vida, y los colores que inundaban la nave eran increíbles.

Sagrada Familia, Barcelona

Sagrada Familia, Barcelona

Sagrada Familia, Barcelona

 

 

Sagrada Familia, Barcelona

Después de tanta visita, tanto andar y tanto ver cosas, tocaba un poco de relax, así que nos fuimos a la zona de la playa, y pasamos el resto de la tarde en la playa de la Barceloneta.

Playa de la Barceloneta

Somos muy pesados cuando viajamos, que hayamos visto algo por el día no quiere decir que no vayamos a volver por la noche, así que después de cenar seguimos paseando por el centro de la ciudad, volviendo a ver todos los edificios que nos habían gustado por la mañana, pero con los cambios que le produce la iluminación.

Casa Batlló, Barcelona

 

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DIARIO DE DOS MALETAS
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¡Bienvenidos a nuestro blog! Somos Andrea y Peter, una pareja de viajeros murcianos. Hace unos años empezamos a viajar, y cuanto más viajamos, más ganas tenemos de seguir descubriendo nuevos destinos. Así que aquí estamos, aterrizando de un viaje y pensando en el siguiente. Nos encanta viajar, la fotografía, la gastronomía, vivir aventuras y perdernos en sitios desconocidos, cuanto más lejos, casi que mejor... Y desde hace un tiempo pensamos en compartir todas esas aventuras con vosotros.